Saul Leiter, detrás del cristal
Fotografió Nueva York en color cuando el color no se tomaba en serio, casi siempre a través de un cristal, un toldo o un paraguas. Las diapositivas pasaron décadas guardadas en cajas.
Saul Leiter nació en Pittsburgh en 1923. Su padre era un estudioso del Talmud y él empezó a formarse para rabino en una escuela de Cleveland. Lo dejó, y en 1946 se fue a Nueva York a ser pintor. Allí conoció a Richard Pousette-Dart, del expresionismo abstracto, y al fotógrafo W. Eugene Smith. Los dos le animaron a hacer fotografías. Nunca dejó de pintar, pero fue la cámara lo que acabó definiéndolo.
Hacia 1948 empezó a usar película en color, diapositivas Kodachrome y Anscochrome. En aquel momento el color era cosa de la publicidad y de las revistas; la fotografía que aspiraba a tomarse en serio se hacía en blanco y negro. Leiter trabajó en los dos, pero lo que hoy se asocia con su nombre es lo que hizo en color. A veces compraba película caducada, más barata y con virajes imprevisibles.
Sus fotos casi nunca muestran algo de frente. Hay un cristal empañado, una ventana con gotas de lluvia, un toldo que tapa medio encuadre o un paraguas rojo en primer plano, mientras lo que ocurre queda al fondo, desenfocado o partido. La calle está ahí, pero vista desde detrás de algo. Él lo resumió en una frase que se cita a menudo: una ventana cubierta de gotas de lluvia le interesaba más que la fotografía de una persona famosa.
No fue un desconocido en sentido estricto. En 1953 Edward Steichen incluyó fotos suyas en blanco y negro en una colectiva del MoMA, y en 1957 proyectó veinte de sus diapositivas en una charla del museo sobre fotografía experimental en color. Desde finales de los cincuenta trabajó en moda para Harper's Bazaar, Elle, British Vogue, Queen o Nova, y de eso vivía. En 1981 cerró su estudio de la Quinta Avenida por problemas económicos.
Mientras tanto, las diapositivas en color seguían en cajas, en el apartamento de la calle Diez Este donde vivió sesenta años, buena parte de ellos con su pareja, Soames Bantry. En 2006, con ochenta y dos años, la editorial Steidl publicó Early Color, su primer libro. Después llegaron las exposiciones, un documental y una etiqueta de pionero que él recibió con cierta distancia. «Pasé gran parte de mi vida siendo ignorado», dijo. «Siempre fui muy feliz así.»
Murió en ese mismo apartamento en noviembre de 2013, con ochenta y nueve años. Hoy hay filtros de móvil que imitan el color de sus fotos. Lo que no imitan es el cristal.