Gordon Matta-Clark: construir cortando
Tomó casas que iban a ser demolidas y las partió por la mitad. Llamó a eso escultura. Tenía razón.
En 1974, Gordon Matta-Clark tomó una típica casa de suburbio en Nueva Jersey que iba a ser derribada. Con motosierra, la partió exactamente por la mitad con cortes verticales: sótano, planta baja, primera planta, tejado. Después, rebajó los cimientos para que una de las mitades cediera hacia atrás, abriendo una grieta que partía la estructura en dos. Llamó al resultado Splitting.
Lo que resulta de ese corte no es una ruina ni un error. Es una obra que solo puede existir porque la casa iba a desaparecer. La demolición convocada como método de creación.
Matta-Clark llamaba a sus trabajos "anarquitectura". La idea era simple y radical: la arquitectura define espacios de poder, de propiedad, de exclusión. Cortarla es, literalmente, abrirla.
Lo que no queda
Casi nada de su obra existe ya en su ubicación original. Quedan fotografías, películas en 16mm, documentación, y algunos bloques o esquinas que extrajo como si fueran trozos de carne para llevarlos a las galerías. La mayoría de los edificios que intervino fueron demolidos como estaba previsto. Lo que Matta-Clark hizo fue, en sentido estricto, arte para ser destruido.
Hay algo honesto en eso. Arte que no aspira a sobrevivir a su contexto. Arte que acepta que el mundo se mueve y que lo mejor que puede hacer es dejar una cicatriz fotogénica antes de desaparecer.
Murió de cáncer en 1978, con treinta y cinco años. Le dio tiempo, sin embargo, a inventar una forma de mirar los edificios que todavía no se ha agotado.