Ruper Ordorika, el músico de la Banda Pott
En Bilbao, entre 1977 y 1980, seis jóvenes formaron un grupo literario que cambió lo que era posible escribir en euskera. Cinco eran escritores. Uno era músico. Se llamaba Ruper Ordorika.
En Bilbao, entre 1977 y 1980, seis jóvenes formaron un grupo literario llamado Pott Banda. Duró tres años, publicó una revista con el mismo nombre y se disolvió. Antes de disolverse, cambió lo que era posible escribir en euskera. Los seis eran Bernardo Atxaga, Joseba Sarrionandia, Joxemari Iturralde, Jon Juaristi, Manu Ertzilla y Ruper Ordorika. Cinco escritores y un músico.
El músico era Ordorika. En un grupo cuya materia prima era la literatura, él era el que trabajaba con canciones. Esa asimetría no era anecdótica: iba a marcar lo que vino después.
En 1980, coincidiendo casi exactamente con el final de la Banda, Ordorika grabó su primer disco, Hautsi da anphora. Los textos eran de Atxaga. No fue un préstamo puntual ni un gesto conmemorativo entre amigos. Fue la primera formulación de una operación que se sostendría durante cuatro décadas: un músico que traduce a canción lo que sus antiguos compañeros de grupo escriben en otro registro.
Un catálogo hecho con otros
Los discos posteriores continuaron el mismo procedimiento. En Ni ez naiz Noruegako errege (1983) aparecieron textos de Sarrionandia e Iturralde junto a los primeros del propio Ordorika. En Memoriaren mapan (2006) se publicaron poemas inéditos que Sarrionandia, para entonces en la clandestinidad desde hacía dos décadas, le había hecho llegar. La lista de colaboraciones cruza casi toda la discografía. No hay muchos ejemplos comparables de un cancionero construido, durante tanto tiempo, sobre textos ajenos procedentes de un mismo entorno.
El resultado es un cuerpo de canciones que funciona también como archivo de una poética. Alguien que hoy escuche los discos de Ordorika escucha, sin quererlo, buena parte de lo que la Pott Banda quiso hacer en la literatura y sólo pudo hacer durante tres años.
La Pott Banda duró de 1977 a 1980. La operación literaria de la Pott Banda ha durado, en canciones, más de cuarenta años.
El único que trabajaba en otro material
Vistas las biografías por separado, Ordorika parece el que menos encajaba en el grupo. Los otros cinco iban a publicar libros. Él iba a publicar discos. Pero la impresión es engañosa.
Es en esa distancia formal, un músico entre escritores, donde reside lo que después distinguiría su trabajo. No es que Ordorika escriba canciones influido por la literatura, como cualquier cantautor mínimamente lector. Es que sus canciones vienen literalmente de un grupo literario, con las palabras de los otros dentro. Es una situación rara. En la mayoría de los casos, cuando un músico colabora con un poeta, el poeta está fuera del proyecto musical. En este caso, el poeta estaba dentro desde antes de que el proyecto musical existiera.
Por dónde entrar
Para escuchar por primera vez a Ordorika sigue siendo razonable empezar por Hautsi da anphora. En 1980 sonó excéntrico dentro de la canción en euskera del momento y ha resistido mejor que casi todo lo que se editaba entonces en la misma lengua. También es el disco donde la conexión Atxaga-Ordorika se establece por primera vez, antes de que ninguno de los dos fuera conocido fuera de un círculo pequeño.