Outsider Art: hacer sin saber que se hace
El arte que hacen las personas que no saben que están haciendo arte es, a veces, el único arte que no miente.
Henry Darger trabajó durante cincuenta años como conserje en Chicago. Vivía solo. No recibía visitas. Cuando murió, en 1973, su casero entró en el apartamento y encontró más de quince mil páginas de una novela ilustrada sobre una guerra entre niños y adultos en un mundo paralelo. Las ilustraciones, realizadas sobre papel de calcar a partir de imágenes de catálogos y tebeos, medían varios metros de largo.
Darger nunca intentó publicar la novela. Nunca enseñó las ilustraciones a nadie. No está claro si las consideraba arte.
Está claro que no le importaba.
El problema del nombre
Jean Dubuffet llamó a este tipo de trabajo art brut: arte en bruto, sin la mediación de la cultura artística oficial. El término que se usa ahora, "outsider art", es más descriptivo y menos poético. Describe una posición relativa: fuera de. Fuera del mercado, del mundo del arte, de la conciencia de estar haciendo arte.
El problema con el nombre es que, en el momento en que el trabajo de alguien entra en una galería y se vende por cien mil dólares, ha dejado de ser outsider. El sistema tiene una capacidad ilimitada para absorber lo que está fuera.
Lo que no puede absorber es lo que no sabe que existe. Ahí, en ese punto ciego, es donde ocurren las cosas más interesantes.