Bas Jan Ader nació en 1942 en Winschoten, en el norte de los Países Bajos. Pasó por la academia de arte de Ámsterdam que hoy se llama Rietveld, sin terminar, y a principios de los sesenta acabó en California. Llegó navegando: en Marruecos se enroló en el velero de un inglés y tardó once meses en cruzar. Se graduó en Otis, hizo un máster en Claremont en 1967 y se quedó allí, a las afueras de Los Ángeles, dando clases.

Su obra más conocida cabe en unos pocos minutos de película. En Fall I está sentado en una silla en el tejado de su casa de Claremont, se vuelca, rueda por el tejado y desaparece entre los arbustos. La silla se queda en el borde. En Fall II va en bicicleta junto a un canal de Ámsterdam, gira hacia el agua y el agua se cierra sobre él; dura diecinueve segundos. En Broken Fall (organic) se cuelga de la rama de un árbol sobre un arroyo y aguanta hasta que no puede más. Son planos fijos en blanco y negro, sin música y sin explicación, y terminan poco después de que él toque el suelo o el agua.

En una entrevista de 1971 dejó claro que aquello no era arte corporal: «Cuando me caí del tejado de mi casa o a un canal, fue porque la gravedad se impuso sobre mí». Ese mismo año filmó I'm too sad to tell you, un primer plano de tres minutos y medio en el que llora en silencio. No dice por qué.

La obra que dejó a medias se llama In Search of the Miraculous y estaba pensada en tres partes. En la primera recorrió Los Ángeles una noche entera con una linterna, desde que oscureció hasta el amanecer, y su mujer, Mary Sue, lo fotografió. En abril de 1975 expuso esas catorce fotografías en una galería de Los Ángeles, acompañadas de un coro de estudiantes que cantaba canciones de marineros. La segunda parte era cruzar el Atlántico solo, de Cape Cod a Inglaterra, en un velero de menos de cuatro metros llamado Ocean Wave. Calculaba tardar dos o tres meses. Después habría una exposición en el Groninger Museum.

Salió el 9 de julio de 1975. En abril de 1976 el Eduardo Pondal, un pesquero gallego, encontró el Ocean Wave medio hundido frente a la costa de Irlanda, sin nadie a bordo, y lo llevó a A Coruña. Pocos días después el barco desapareció del muelle. El cuerpo de Ader no apareció nunca. La tercera parte de la obra no llegó a hacerse.

Sobre lo que pasó se ha escrito mucho, y casi todo es conjetura. Lo que hay son películas muy cortas en las que un hombre se suelta y la imagen termina poco después.