No, la banda que dijo que no
Punk donostiarra de 1982: poco más de un año de vida, cuatro canciones de estudio publicadas y un rastro difícil de borrar.
La formación original apenas duró algo más de un año. No grabaron un disco propio. Cuando tuvieron la oportunidad, dijeron que no. Lo cual, viniendo de una banda llamada No, tiene cierta coherencia.
Se formaron en Donostia alrededor de 1982: Iñaki Pérez Pinotxo a la voz, Fernando Santacana a la guitarra, Íñigo Abásolo Nene Punk al bajo y Javier López a la batería. Punk corto y directo, con una influencia evidente de los Ramones y cierta tendencia a improvisar sobre la marcha. Apenas llevaban un tiempo ensayando cuando entraron en un estudio.
Gipuzkoa Star
La Diputación Foral organizó en 1982 un certamen para bandas no profesionales de la provincia. No fueron seleccionados, grabaron Jimi Jimi y Soy paralítico en los estudios IZ, y el resultado quedó recogido en el recopilatorio Gipuzkoa Star 82.
La grabación no fue sencilla. El técnico inglés contratado para la ocasión les quitó los coros de Jimi Jimi y se negó a repetir un tiempo que se les había olvidado en Paralítico total. La banda lo contó sin rodeos en la prensa musical de la época. Eran de los pocos que decían lo que pensaban en voz alta.
Al año siguiente aparecieron en Punk ¿qué? Punk (DRO, 1983), un recopilatorio que con el tiempo se convertiría en documento de referencia del punk ibérico. Incluyeron Chalado y Kaos, grabadas en Madrid.
Lo que no llegó a ser
DRO les ofreció grabar un disco propio. La condición era trasladarse a Madrid. El grupo ya no estaba en condiciones de dar ese paso. Rechazaron la propuesta.
Llegaron a telonear a Killing Joke en el Autódromo de San Sebastián. Nando enchufó la guitarra en una pared de amplificadores Marshall y aquello fue una bomba. Hay conciertos que no necesitan más documentación que eso.
Tocaron también en Rock-Ola, Madrid, en noviembre de 1983, durante una fiesta de la revista Rock Espezial. A los pocos minutos de empezar, Pinotxo cayó desplomado en el escenario. Fue el final de aquella formación.
Quedaron cuatro canciones de estudio en dos recopilatorios. Y una grabación directa y precaria de un concierto en Pamplona: un radiocasete cerca del escenario, siete canciones y el ruido suficiente para intuir lo que fueron. Beltza Records la publicó en 2002 con el título Ciudad Violenta.
Hay bandas que duran treinta años y dejan menos rastro.